¿Puede tratarse el bruxismo con ortodoncia? 1 agosto, 2019

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El bruxismo es una actividad parafuncional, es decir, un movimiento del sistema masticatorio que no tiene sentido útil, es involuntario e incluso, en ocasiones, desconocido por la propia persona que lo padece. Este «mal hábito» puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente entre la segunda y tercera década de nuestra vida y puede presentarse de diversas formas. Algunas personas aprietan los dientes mientras que otras rechinan los dientes hacia los lados. Pese a que no resulta un problema grave de salud bucodental, este hábito, a la larga, se traduce en un mayor desgaste de la dentadura y esto conlleva una serie de consecuencias negativas tanto para nuestra estética como para nuestra salud.

Puede dividirse en dos tipos según el momento del día en que ocurra: nocturno y diurno.

Suele ocurrir con mayor frecuencia durante la noche, viéndose favorecido por las situaciones de estrés y tensión, pudiendo incluso hacer que el paciente rechine los dientes durante el día.

También puede clasificarse en función del tipo de oclusión:

  • Bruxismo céntrico: Cuando los dientes se presionan sobre un punto concreto, afectando principalmente a los molares, y en el que sólo se produce tensión.
  • Bruxismo excéntrico: En el que hay movimientos laterales además de la fuerte oclusión, el cual suele ocurrir con mayor frecuencia en los dientes anteriores (generalmente incisivos) y provoca un mayor desgaste del esmalte dental.

 

PRINCIPALES CAUSAS Y SÍNTOMAS DEL BRUXISMO

Pese a que se trata de un trastorno muy común, las causas del bruxismo siguen siendo algo desconocidas incluso para los profesionales del sector, aunque se han identificado algunas coincidencias habituales en el origen del trastorno:

  • Estrés y ansiedad: están fuertemente ligados a la producción de tensión en la mandíbula y por ende a la reducción de la calidad del sueño.
  • Problemas de salud bucodental: maloclusiones, trastornos en la alineación de los dientes, compresión de los maxilares, ausencias o roturas de alguna pieza dental.
  • Hábitos poco saludables: tomar habitualmente café o té, tabaco o alcohol entre otros.

En un gran porcentaje de estos trastornos, los pacientes visitan previamente a otros especialistas (neurólogos) al no saber bien de donde procede o se origina este molesto dolor. Además, esta patología puede producir distintos síntomas:

  • Desgaste de las piezas dentales prematuro.
  • Cambio en la mordida.
  • Tensión muscular en la cara, el cuello y las cervicales.
  • Dolor en los oídos.
  • Sensibilidad de los dientes ante los dulces, o alimentos o bebidas frías o calientes.

 

¿CÓMO PODEMOS TRATAR EL BRUXISMO?

Debemos llevar a cabo un diagnóstico exhaustivo mediante la exploración clínica y exploración radiológica junto a la odontología digital. Sumados al historial médico del paciente, estos procedimientos permiten al especialista obtener información detallada acerca de su problema antes de iniciar la terapia más adecuada para su tratamiento.

  • Férula de descarga o placa oclusal: no es una solución definitiva al bruxismo. Es una herramienta que favorecerá a la relajación de la mandíbula y evitará el desgaste prematuro de los dientes como consecuencia de la fricción y el rechinamiento de los dientes, pero no eliminará el problema.
  • Ortodoncia: cuando se emplea un tratamiento ortodóntico para contribuir a eliminar el rechinar de los dientes, ya no solo se reducen las consecuencias del problema, sino que se le pone solución. El uso de ellas nos permite recolocar la dentadura en su posición de mordida y engranaje correcto, corrigiendo las distintas situaciones de maloclusión que pueden estar favoreciendo a generar esta tensión en la mandíbula del paciente. Es por ello que la ortodoncia invisible se presenta como una solución muy atractiva para los pacientes afectados por bruxismo, ya que además de corregir las maloclusiones, los alineadores actúan como férulas de descarga evitando el desgaste de los dientes, relajando la articulación y solucionando el problema sin comprometer la estética de la boca durante el tratamiento.
  • Cirugía: las intervenciones quirúrgicas se emplean en aquellos casos más complejos en los que ningún otro tratamiento logra disminuir los dolores provocados por el bruxismo (por causas genéticas anatómicas, síndromes temporomandibulares, etc).


Usuario de ortodoncia invisible Invisalign

 

ORTODONCIA INVISIBLE Y BRUXISMO 

El empleo de la ortodoncia invisible es recomendable para garantizar una solución del problema a medio-largo plazo, ya que no sólo se trata de un método que permite recolocar las piezas dentales y eliminar los trastornos de maloclusión que incrementan la tensión en la mandíbula, sino que además actúa de manera secundaria como férulas de descarga, mejorando la calidad en la mordida del paciente y por tanto la calidad de vida.

Consejos para evitar el rechinar de los dientes y sus molestias

Al llevarse a cabo de manera inconsciente e involuntaria, controlar la parafunción de la masticación es un objetivo complicado. Sin embargo, y no como tratamiento sustitutivo, pero sí complementario de estas soluciones, se pueden llevar a cabo una serie de técnicas para ayudar a corregir el problema y disminuir las molestias que este produce:

  • Masajear con las yemas de los dedos ambos lados de la mandíbula, donde se encuentran los músculos maseteros, ejerciendo una ligera presión y acompañándola de movimientos circulares.
  • Evitar comer alimentos muy duros.
  • Disminuir el consumo de bebidas y alimentos azucarados que conllevan el debilitamiento y mayor sensibilidad de los dientes.
  • Evitar masticar chicle, pues potencia la musculatura masticatoria.
  • Beber agua durante todo el día para mantener una buena hidratación.
  • Aplicar calor en la zona de las mejillas (paños calientes y húmedos).

La mandíbula es una de las zonas del cuerpo en la que más tensión se acumula y aprender a relajarla es un proceso que implica tiempo y constancia. Lo más importante a la hora de relajar esta parte de la cara es tomar conciencia de ella, sentir su movimiento y la diferencia entre un estado distendido y otro tenso. Experimentar con sus diferentes posiciones te ayudará a comprender que la mandíbula está en activo las 24 horas del día y que también se merece un descanso. La práctica consciente de estos ejercicios permitirá relajar la musculatura de la cara y controlar el nivel de tensión:

  • Desplaza la mandíbula de izquierda a derecha con un movimiento lento pero continuado y extendiéndola todo lo que te sea posible. (20 repeticiones)
  • Abre la boca hasta sentir tensión en los laterales y ciérrala lentamente, experimentando cómo los músculos se van relajando. (20 repeticiones)
  • Combina los dos ejercicios anteriores moviendo la mandíbula en círculos, primero hacia un lado y luego hacia el otro. (10 repeticiones)
  • Repite el ejercicio anterior, pero en lugar de mover la mandíbula en círculos, hazlo en forma de ocho. (10 repeticiones)

No olvides realizar esta tabla de ejercicios antes de acostarte, sobre todo si padeces bruxismo nocturno. También puedes poner en práctica estos consejos en cualquier momento del día en cuanto notes un exceso de tensión en la cara, o acompañarlos con el relajamiento de la lengua, apretando esta contra el paladar y las mejillas mientras mantienes la boca cerrada.

El bruxismo no es un trastorno grave, pero puede ser el origen de lesiones dentales molestas y duraderas. Su prevención y diagnóstico no siempre resultan sencillos ya que, en la mayoría de los casos, el paciente ni siquiera es consciente de este hábito.

Solo la visita al odontólogo ante cualquier molestia en la mandíbula o la dentadura permitirá identificar la causa del dolor y valorar el empleo de la ortodoncia invisible para su tratamiento.

 

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